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España apuesta por la reducción de emisiones CO2

España apuesta por la reducción de emisiones CO2

España apuesta por la reducción de emisiones CO2

España apuesta por la reducción de emisiones CO2

España ha sido uno de los principales defensores del Acuerdo de París y los sucesivos gobiernos han manifestado su intención de cumplir con este compromiso internacional con el medio ambiente. Pero, más allá de esta declaración de intenciones, se ha avanzado en el diseño de la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP).  

Este proyecto define cuál será la senda que se deberá seguir en España para alcanzar la neutralidad climática a mediados del siglo XXI.   

La neutralidad climática consiste en la consecución de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) netas iguales a cero equilibrando la cantidad de GEI liberados a la atmósfera con una cantidad equivalente retirada de la atmósfera o fijada por vegetación o adquiriendo créditos de carbono.  

La ELP forma parte de un conjunto más amplio de políticas públicas destinadas a alcanzar una producción y economías sostenibles, ya que esto permitirá no solo proteger al medio ambiente, sino también aumentar la competitividad del país y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. 

Así, la ELP forma parte del Marco Estratégico de Energía y Clima de España, que incluye el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 y la Estrategia de Transición Justa.  

En su conjunto, estos instrumentos además de estar destinados a alcanzar la neutralidad climática, permiten cumplir con el objetivo, recientemente definido por la Unión Europea, de superar la crisis ocasionada por el coronavirus con una aceleración de la estrategia para avanzar hacia un modelo de producción y una economía sostenibles.  

Detalles de la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo  

La ELP es un documento que, como ya mencionamos, define la senda que se debe seguir para alcanzar la neutralidad climática, la cual debe basarse en criterios de cohesión social, equidad y justicia. Y persigue que, para 2050, el consumo final de energía sea plenamente renovable.  

Estas son algunas de sus características principales:  

  1. Busca desacoplar el consumo final de energía del crecimiento económico.  
  2. Tiene como objetivo que el consumo de energía primaria se reduzca un 50%.  
  3. El sector eléctrico deberá ser 100% renovable.  
  4. El 86% del consumo energético en los hogares será electricidad renovable.  
  5. El 91% del consumo energético del sector servicios deberá ser renovable.  
  6. El 79% de las fuentes de energía para el transporte deberán ser limpias.  
  7. El 97% de los sistemas de calor y frío deberán ser renovables.  

En suma, para 2050, se estima que el 97% del consumo energético del país será de origen renovable y, aunque la principal fuente será el sistema eléctrico renovable, también se utilizarán combustibles renovables (como biocombustibles o hidrógeno renovable) y energías renovables de uso final (como la biomasa o la energía solar térmica de concentración).  

La magnitud de este proyecto se hace más evidente si analizamos las cifras: se pasará de la emisión de 334 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2eq) de 2018 a un máximo de 29 MtCO2eq en 2050.  

Y este porcentaje de emisiones que se mantendrá será asumido por los sumideros de carbono, tales como bosques o humedales, de manera que se consiga la neutralidad climática.

En definitiva, como el mismo ELP señala, la transición energética marca también un camino seguro para la recuperación y modernización de nuestra economía, generando actividad y empleos de calidad alineados con los objetivos y necesidades del país a medio y largo plazo, y es sin duda un objetivo que debemos alcanzar.