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Gipuzkoa se propone alcanzar la sostenibilidad energética en tres décadas

Gipuzkoa se propone alcanzar la sostenibilidad energética en tres décadas

Gipuzkoa se propone alcanzar la sostenibilidad energética en tres décadas

Gipuzkoa se propone alcanzar la sostenibilidad energética en tres décadas

Presentado el plan de ‘Estrategia de Sostenibilidad Energética de Gipuzkoa 2050’ 

Gipuzkoa tiene muy presentes los recientes compromisos internacionales destinados a cuidar del planeta, como el Acuerdo de París de 2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas. De hecho, su Departamento de Medio Ambiente impulsa desde hace seis años el programa “Comunidades energéticamente eficientes”, gracias a convenios de colaboración con las agencias de desarrollo económico de la comarca. Y ahora acaba de presentar un ambicioso plan para conseguir una sostenibilidad energética casi plena para dentro de tres décadas. 

Bajo el nombre de “Estrategia de Sostenibilidad Energética de Gipuzkoa 2050”, se trata de una estrategia que resume los objetivos, las previsiones y las acciones a seguir, tanto a corto como a largo plazo, para realizar una profunda reestructuración del sistema energético local, basado actualmente en el carbono, hacia una estructura apoyada fundamentalmente en las fuentes renovables.  

Este plan fue presentado el pasado mes de septiembre por el diputado de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas, José Ignacio Asensio, y por la Directora de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Mónica Pedreira. Y según sus responsables, su principal objetivo es reducir en un 40 % las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIS) en el plazo de 10 años; mientras que para 2050 se proyecta una rebaja total del 80 %. De esta forma, para entonces la previsión es que las energías basadas en combustibles fósiles sean sustituidas en la misma cuota (80 %) por las de origen renovable.   

La situación actual fuerza a un cambio profundo 

Según los datos presentados por la Diputación, en la provincia ya se aprecia una tendencia a la baja en lo que respecta a las emisiones de GEIS, porque desde 2005 estas se han reducido en un 24,2 % y desde 2017 el recorte ha sido de un 4,9 %. Pero, tal y como destaca Asensio, la clave del cambio pasa por “la gestión de la demanda de la energía, porque es la principal palanca de cambio hacia una economía descarbonizada y competitiva”. 

Esto hace que Gipuzkoa se proponga reducir la demanda y acompañarla de la sustitución de las fuentes fósiles por las energías renovables. Todo para conseguir reducir “el coste del aprovisionamiento de energía, la reducción del impacto ambiental y el incremento de la seguridad energética, de la forma más económica posible”.  Algo que no es sencillo, dada la profunda relación que hay entre el consumo de energía y el contexto económico, y al hecho de que en los últimos 8 años la demanda prácticamente no haya variado a pesar de los cambios que se han producido en determinados sectores. 

En esta línea, a los responsables institucionales les preocupan algunos aspectos. En primer lugar, el sector del transporte es el origen del 46 % de las emisiones totales y, en su caso, estas no han dejado de aumentar desde 2012. Circunstancia que por sí sola constituye un problema, porque la procedencia del 99,1 % de este consumo energético está en el transporte por carretera y el 93 % del combustible que emplean los vehículos proviene de una energía fósil como el petróleo.  

Y en segundo lugar, Gipuzkoa precisa incrementar rápidamente su capacidad de autoabastecimiento de energías renovables. A día de hoy, la región importa el 92,77 % de la energía que consume; mientras que únicamente produce el 7,23 % de ella. Por eso, el plan de Sostenibilidad Energética para 2050 se ha marcado el objetivo de fomentar la capacidad de la provincia para producir esta materia prima sostenible.  

Esta motivación incluye políticas para desarrollar un nuevo modelo de generación y distribución de energía verde para el autoconsumo de edificios y de unidades de actuación urbanística, así como proyectos de implantación sostenibles, solventes en lo técnico y económicamente rentables, que permitan ser compartidos socialmente, que sean compatibles con la biodiversidad y que mantengan la resiliencia del territorio. Y todo ello apoyado en modelos de negocios, en los que se realice un reparto equilibrado de los rendimientos entre todos los actores, tanto a nivel privado como público.  

Los primeros pasos ya están dados, pero queda un largo camino por recorrer 

De momento, la provincia ya ha puesto las bases para el cambio, pues desde hace ocho años la cuota de renovables en su consumo no ha dejado de crecer y actualmente se sitúa en un 18,71 %. Por lo que aún debe multiplicarse por cuatro para cumplir en 2050 el objetivo marcado de sostenibilidad energética, el cual sitúa este valor en un 80 % de energía verde respecto a la total empleada.  

Para lograrlo, ya se han puesto en marcha los mecanismos legales, porque el proceso de tramitación del citado plan dio comienzos a principios de este mes de octubre con el procedimiento de consultas de la Evaluación Ambiental Estratégica, a partir del envío del documento borrador a todas las administraciones interesadas. Y el siguiente paso será elaborar el Proyecto para su exposición pública, su posterior Proceso de Deliberación Participativa y, finalmente, la realización del Proceso de Evaluación de Impacto de Género. Todo para que, según lo programado, quede aprobado en julio de 2021 como Decreto Foral por parte del Consejo de Gobierno.